LA CATEDRAL

DE LA DIÓCESIS DE ALMERÍA
WEB CATEDRAL DE ALMERÍA500 ANIVERSARIO

LA CATEDRAL Y SU HISTORIA

Después de la Restauración de la diócesis por los Reyes Católicos la Catedral, sita en la Almedina, ocupó parte de la mezquita mayor, donde hoy se levanta la iglesia parroquial de San Juan Evangelista. Destruida la ciudad en el terremoto del 22 de septiembre de 1522, el Obispo Fray Diego Fernández de Villalán OFM levantó la nueva Catedral, colocándose la primera piedra el día de San Francisco de 1524.

De tres naves ojivales comenzó a construirse en planta gótica, a la que responden sus bellas bóvedas de crecería, para terminarse con la irrupción del Renacimiento, obra de Juan de Orea, y el esplendor del Barroco, dando por resultado la hermosa ornamentación de los bajorrelieves policromados, obra de Pablo de Rojas y de Antonio García, que coronan los arcos del presbiterio, que dejan pasar la luz procedente de los altos ventanales de las capillas que orlan la girola. Preside el conjunto de bajorrelieves una representación de la Encarnación del Señor, misterio al que está consagrada la Catedral, igual que otras muchas iglesias del antiguo Reino de Granada, por voluntad de la Reina Católica. La Capilla mayor, construida cerrada, fue abierta en 1708 por el Obispo Fray Manuel de Santo Tomás OP, dejando diáfana la luz de los arcos. El templete y los púlpitos son atribuidos a Ventura Rodríguez juntamente con el altar del trascoro dedicado a la Inmaculada.

Por necesidades pastorales y para defensa de la comunidad cristiana de los ataques continuados de la piratería berberisca que solían llevarse esclavos a los jóvenes y doncellas de la ciudad Fray Diego construyó la estructura fortaleza que a modo de cinturón acastillado defiende la catedral ocupando un área de 5.086 m2.

En el interior, en las dos puertas del coro, campea el escudo del Obispo Don Antonio Corrionero, obra de Juan de Orea en el siglo XVI. Sobre estas puertas se pueden contemplar las alegorías de las virtudes teologales de la fe y la esperanza. La sede episcopal que preside el coro es una lección de teología, donde el relieve del arca de Noé sobre el arco alto de la misma simboliza la Iglesia, lugar de la salvación. Preside el espaldar un relieve de Cristo salvador que sostiene sobre su muslo el mundo. Debajo está la alegoría de la virtud teologal de la caridad que ha de presidir la vida de la Iglesia. Dos preciosos relieves sobre dibujo de Miguel Ángel, un Morfeo y un Atlante, símbolos de la dulzura y fortaleza, que junto con la caridad han de caracterizar la vida del Obispo.

Los espaldares de las sedes canonicales reproducen la imagen de los Apóstoles, Evangelistas, santos y santas del Antiguo y Nuevo Testamento que, simbólicamente asocian la recitación coral de los salmos a la Iglesia celeste.

Ya en nuestro tiempo, por mandato del Vaticano II, se labra un nuevo altar en mármol, obra del artista y orfebre granadino Rafael Moreno. Los ricos mármoles almerienses que articulan el conjunto de sus piezas simbolizan la piedra angular que es Cristo, Víctima y Altar definitivos. En el «Testimonium martyrum» bajo la mesa del altar se halla la preciosa urna de plata, labrada por el artista sevillano Villareal en la que se guardan las reliquias de San Indalecio, Obispo fundador de la Iglesia de Almería, trasladadas parcialmente desde Jaca, donde fueron guardadas y custodiadas durante la dominación musulmana. Fueron depositadas en la Catedral de Almería el 26 de diciembre de 1992, con motivo de la celebración del V Centenario de la Restauración católica de la ciudad. Junto a la urna una preciosa cajita contiene reliquias del Obispo mártir Diego Ventaja y compañeros, beatificados por Juan Pablo II en 1993.

La torre de la Catedral fue mandada construir por Fray Juan de Portocarrero OFM a comienzo del siglo XVII. El claustro, único entre las catedrales andaluzas es obra neoclásica del arquitecto Munar del siglo XIX. Gótica es también la llamada pequeña sacristía y renacentista, del mejor estilo, obra también de Juan de Orea, la gran sacristía, adornada con cobres policromados, moblería y espejos históricos.

Las capillas completan el complejo arquitectónico de la Catedral. En la girola la capilla de San Indalecio custodia la imagen del patrón de la ciudad y diócesis de Almería, obra de Jesús Pérez de Perceval y del Moral. En el centro del ábside, la capilla del santo Cristo de la Escucha, réplica de Perceval de la destruida en 1936, vela el reposo de Fray Diego Fernández de Villalán, el Obispo fundador, obra de Juan de Orea. Una piadosa leyenda retrotrae esta imagen de Cristo crucificado a los últimos mozárabes de Almería en tiempos de Alfonso VII el Emperador.

La capilla donde hoy se venera el Santísimo conserva una imagen de la Piedad, expresión de la devoción mariana, obra del tallista José Hervás y réplica también de la destruida en 1936, colocada entre cuadros de Alonso Cano por voluntad de Don Antonio Corrionero, pastor y teólogo eminente, activo en España y viajero a Inglaterra, y presente también en Trento.